Monstruos y prodigios es un viaje poético por las formas visibles e invisibles de la extrañeza humana. En estos poemas conviven mitos, criaturas fantásticas y heridas íntimas que revelan lo frágil, lo desbordado y lo misterioso que late en cada vida. Las criaturas que emergen –gigantes, hadas rotas, vampiros cansados, prodigios de todo tipo– no son monstruos exteriores sino imágenes desveladoras de la propia vulnerabilidad. En ellas, la voz poética busca la belleza de lo anómalo: el lugar donde incluso lo monstruoso puede ser bendecido y entregarse al mundo.