La vida de Rembrandt Bugatti (1884-1916), hermano del fundador de la prestigiosa marca de automóviles, fue breve y poco convencional. Considerado hoy en día como uno de los mejores escultores animalistas del siglo XX, el siempre elegante Rembrandt visitaba a diario los zoológicos de París o Amberes para observar y esculpir a sus modelos (tigres, jirafas, panteras, elefantes, leones…), con los que en alguna ocasión incluso llegó a convivir en su estudio. El mundo del escultor, sin embargo, estalló en mil pedazos cuando cayeron las primeras bombas en Amberes y las autoridades belgas decidieron sacrificar a todos los animales del zoo.
Entre realidad y ficción, Edgardo Franzosini recrea la historia de este singular artista en una obra galardonada con los premios literarios Giovanni Comisso y Giuseppe Dessì.